-No tia no creo k
pueda ir.
-Y eso?
-mis padres, k
kieren k vaya a un funeral de un señor k no conozco!!!
-Joer tía, que
cabrones.
-Ya tia. Luego
ablamos. -Amanda tiró su teléfono con rabia en el asiento de al
lado que estaba vacío -es que no entiendo a santo de que tenemos que
ir a un funeral de un señor que me la suda, vosotros vale, pero a mi
no me obliguéis- respondió con un tono casi amenazante.
-Bueno ya está
bien, tu irás donde te digamos, joder con la niña de los cojones-
dijo su padre muy alterado.
-Enrique, por favor
– añadió la madre intentando calmar los ánimos.
-No, es que ya está
bien la tontería. Llevamos dos horas de coche aguantando el mismo
sermón de la caprichosa esta, y no puedo más. Tengo la cabeza como
un bombo, así que o te callas Amandita o te vas a quedar sin móvil
una semana -advirtió.
-Si claro claro, lo
que tu digas- respondió entre dientes y en tono burlón-
-María Jesús, como
tu hija me vuelva a hacer burla la vamos a tener.
-Amanda por favor-
añadió la madre con la misma intención de antes-
Amanda se cruzó de
brazos y torció el gesto mientras se quedaba observando el paisaje
monótono de la carretera.
Después de la
discusión y más de treinta kilómetros de tramo, el padre observó
que no tardaría más de hora y media en caer una buena tormenta. El
camino era largo. Una ciudad diferente requería demasiada gasolina
en el depósito, pero el patriarca de la familia no lo debió ver así
y puso para setenta kilómetros, noventa menos de lo que había
previsto.
-Enrique, te has
perdido, ¿verdad?
-María Jesús, no me
pongas nervioso que no quiero discutir -dijo ofendido-
-Anda Amanda hija,
mira el mapa por favor.
-Amanda hija, no
mires nada que tu padre sabe perfectamente por donde va – repuso
aún más ofendido- La madre, sin hacer caso a su marido guiñó un
ojo a su hija para que mirase el mapa, pero el padre se percató, se
giró y gritó exaltado.
-Amanda coño, que
no mires el mapa ¿como te lo tengo que decir?
-¡Papá cuidado!
Enrique dio un
volantazo para no atropellar a un ciervo que allí había y reventó
una rueda quedándose al margen de la carretera. El ciervo salió
corriendo.
Los tres abandonaron
el vehículo sanos y salvos.
-¡Joder! Y ahora la
rueda. Sin gasolina y sin rueda, de puta madre. ¡DE PUTA MADRE!
-dijo Enrique gritando mientras pateaba la rueda defectuosa.
-Amanda, saca el
mapa por favor.
Amanda sacó el mapa
y lo extendió en el capó del coche ocupando la mayor parte.
-Hija, sé
perfectamente en que sitio estamos, guarda ya el dichoso mapa.
-Papá, estamos en
mitad de ninguna parte. Esto es una carretera secundaria abandonada y
según el GPS todavía quedan unos ochenta y siete kilómetros más o
menos.
-Madre del amor
hermoso -adjuntó la madre.
-Amanda, hazme el
favor. Mira a ver si hay algún pueblo cercano y yo mismo iré a por
gasolina y llamaré a la grúa.
Amanda levantó el
teléfono buscando señal de cobertura, pero el intento fue en vano.
-Papá, no hay señal, pero según el mapa hay uno pequeño a quince
kilómetros.
-Pues tendré que
ir. Esperadme aquí.
-Enrique no nos
vamos a quedar aquí solas. Nos vamos contigo.
-No, de ninguna
manera, ¿y si nos roban el coche?
-¿Y si nos atracan a nosotras?
-Papá, mamá...
-hizo una pausa dramática- tenemos más posibilidades de llegar en
menos tiempo cruzando la montaña que yendo por la carretera.
-De ninguna manera
hija, además en cualquier momento empezará a llover.
-Bueno, pero nos
podremos quedar en el refugio.
-¿Que refugio?
-dijo el padre con sorpresa-
-Pues uno que figura
aquí en el mapa. -señaló el mapa y leyó en voz alta- Refugio de amigos de las montañas.
-No sé yo...
-Enrique no se terminaba de fiar del todo- ¿y si ese mapa es
antiguo? -dijo con desconfianza-
-Enrique, lo compré
antes de salir en la gasolinera -dijo respaldando la propuesta de su
hija-
-Aún así no me fío
-recalcó-
-Papá, tu haz lo
que quieras, yo me voy por aquí – y comenzó a subir por la senda-
-Espera hija, me voy
contigo, Enrique, coge el agua del maletero y ahora nos alcanzas-
dijo María Jesús mientras se alejaba tropezándose con los tacones-
ahhh, que me mato-
-Es que ir con
tacones... que íbamos de funeral cariño, no de boda -ironizó-
Enrique cogió la
botella de agua, se ajustó la corbata y se quitó la chaqueta, la
dejó dentro y se dirigió a alcanzarlas.
Tras una pendiente
llena de hierbajos altos y árboles enormes, asomaban tres cabezas
con gesto de cansancio que parecían cerrar la tarde trayendo consigo
una tormenta que empezaba a mostrar sus primeros síntomas.
-¿Lo veis? No me
equivocaba, ahí está -señaló con el índice la vieja casa-
-Ya era hora, no
puedo más, tengo los pies destrozados -Dijo feliz por encontrar el
ansiado refugio-
Enrique abrió la
puerta. -Parece que no hay nadie- dijo mientras estallaba una
tormenta.
-Menos mal que no
nos ha pillado antes -dijo aliviada mientras se quitaba los tacones.
-Menudo cuadro. En
el campo, con tacones y encima tormenta...con lo feliz que estaría
yo ahora mismo en valencia con Manu -fantaseó-
Enrique besaba la
mano de María Jesús mientras Amanda intentaba buscar cobertura en
el móvil. Un grito resonó en la planta de arriba con furia.
-¿Qué es eso? Nos
largamos -contestó asustada y con los tacones en la mano-
Enrique se dirigió
hacia las escaleras para intentar averiguar que ocurría y sin
esperarlo un joven apareció con las manos llenas de sangre sujetando
en la izquierda un cutter.
-¡¡¡JODER!!!
-gritó Rafa, que así se llamaba el joven, mientras las dos mujeres
se acurrucaban en una esquina presa del pánico.
-Suelta eso por
favor, no quiero pelearme con nadie, ya nos vamos de este lugar -le
ofreció el padre-
-ja ja ja. ¿pero
por quién me tomas? Estaba ayudando a mi amiga con... -dudó- un
momento, ¿vosotros que hacéis aquí? -preguntó entusiasmado-
-Pues se nos ha
quedado el coche sin gasolina y hemos tenido que seguir a pie
-confesó a regañadientes y sin quitar ojo a las manos-
Rafa se daba cuenta
que no le quitaba ojo a las manos -Tranquilo coño que no os voy a
hacer nada-
-Discúlpame, pero
no es muy tranquilizador ver a un tío con las manos ensangrentadas
con un cutter mientras se oyen gritos.
-Pues relajaos, mi
amiga se ha caído y se ha hecho una herida considerable que no
paraba de sangrar, y al ir a coserla no tenía a mano nada más que
este cutter. Por cierto, ¿os quedáis a cenar? -ofreció- puff, la
que está cayendo en un momento, ¿no? -dijo en un tono amigable-
Habían pasado cerca
de veinte minutos y la cosa parecía calmada, salvo por el padre que
no dejaba de pensar en el coche.
Un trueno cayó cerca.
Un trueno cayó cerca.
-Bueno, y, ¿hacia
donde os dirigíais?
-Íbamos al funeral
de un familiar -soltó la madre algo tensa-
-Vaya, lo siento, no
quería... -Enrique interrumpió- -no te preocupes, era un familiar
lejano, tampoco teníamos trato.
Amanda puso un gesto
de enfado. -¿y me obligábais a ir? Flipo.
-Amanda por favor
-repuso la madre-
Rafa que vio la
situación familiar tensa se ofreció para preparar algo de cena.
-¿os apetece cenar?
-No, muchas gracias,
tenemos bocatas, los del camino, que un viaje tan largo ya se sabe.
-Cariño, saca los
bocatas. -dijo María Jesús-
Amanda que aún
seguía enfadada se sorprendió. -Pero...si los bocatas los traías tu
mamá -dijo-
-¿Yo? -dijo con
tono de sorpresa-
-Bueno, no os
preocupéis, yo tengo aquí de todo. Pensaba hacer una barbacoa pero
con este temporal...poco podemos hacer. Pero tenemos anchoas,
sardinillas, atún, bocadillos de jamón y queso, dos paellas con
gambas y conejo al ajillo, ¿que os apetece? -ofreció-
-Si que tenéis
cosas para una sola noche -dijo sorprendido-
-Bueno, es que no
era para una sola noche, Lucía y yo llevamos varias ya aquí, que
por cierto, estará ya al bajar -dudó- ¡¡Lucía!! ¿bajas? -dijo
dando una voz-
-Si, no hace falta
que grites -soltó en un tono borde-
-Familia, esta es
Lucía, mi chica.
Todos asintieron en
señal de afecto, pero Lucía los miró con desprecio a lo que Rafa
la exculpó. -Disculpadla, está cansada.
Amanda interrumpió
con la mirada para preguntar por el baño.
-Está arriba, pero
ve con cuidado, con el temporal la luz del baño falla, puede que ni
funcione ahora. La segunda puerta a la izquierda.
Amanda subió por
las escaleras para poder orinar después de dos horas de caminata
mientras Lucía la miraba con cara de pocos amigos.
-Y vosotros, ¿como
es que estáis aquí?
Amanda llegó al
final de la escalera buscando la puerta del baño, no la vio apenas
por la oscuridad, lo que si vio fue a una chica de espaldas sentada
en una silla y completamente a oscuras.
-Disculpa, lo
siento, pensaba que el servicio estaba aquí, ¿es esta puerta? -Señaló con desgana-
-Pues llevamos dos
días aquí. Nos dedicamos al tema audiovisual, hacemos documentales
sobre los refugios de pueblos con encanto, como este por ejemplo.
-¿Vivís de eso?
-preguntó en un tono descarado-
-Enrique por favor
-disculpó a su marido-
-No, no se preocupe
señora -rió- vivimos de ellos si, realmente se sorprendería la
cantidad de dinero que la gente está dispuesta a pagar por este tipo
de vídeos.
-Lo que da de sí
una casa vieja para montañeros aburridos -dijo Enrique con
desprecio-
-No lo sabe usted
bien señor, no lo sabe usted bien -dijo con una sonrisa pícara-
Amanda se acercó a
la chica creyéndola dormida, puesto que no le respondía. Al
acercarse demasiado, vio algo que no esperaba. La chica que allí
estaba sentada, no solo estaba con la cara llena de heridas, sino que
también estaba amordazada y con el tabique de la nariz roto, lo que
le había provocado una hemorragia imparable provocando su muerte.-
Amanda presa del
pánico se giró para salir huyendo pero un golpe en la cabeza con
una pesada barra de hierro lo impidió. Lucía limpiaba la sangre de
la barra de hierro mientras murmuraba cosas del estilo “puta cría
metomentodo”.
Enrique escuchó el
ruido y miró hacia el techo. -¿que ha sido eso?
El matrimonio se
levantó y se dirigió arriba para ver que había sucedido mientras Rafa ni se inmutaba, lo que le provocó una sonrisa curiosa.
Al llegar arriba, se
encontraron a Amanda tirada en el suelo. Enrique se acercó y la
abofeteó para que despertase. María Jesús rompió a llorar al ver
a la chica amordazada y cubierta de sangre.
Mientras Enrique
abofeteaba a su hija, una voz de película resonó desde abajo a la
vez que la tormenta aumentaba.
-Bien señores,
ahora que nos habéis descubierto, que empiece el juego -enfatizó en
esta última frase, dio dos aplausos y se apagó la luz-
Amanda abrió los
ojos mientras su padre le tapaba la boca para no hacer ruido.
-Por favor, cariño,
cállate, concéntrate -le decía en voz baja- tenemos que salir de
aquí cuanto antes.
Un pilotito rojo se
encendió al otro lado de la habitación mientras se escuchaba una
risa que vino acompañada de una frase. -Me temo que no -susurró
Lucía y acto seguido golpeó a la pareja con fuerza.
Una visión borrosa
se cruzó en la mente de Enrique. Cuando pudo abrir los ojos, se
percató de que estaba amordazado y sentado en una silla junto con su
mujer y su hija. Miró a su lado y se dio cuenta que también había
una chica allí con ellos. Ninguno entendía nada. Hasta que una voz
burlona parecía explicarles lo que les deparaba el destino.
-Ah, veo que ya
estáis despiertos. Bien, eso me alegra, así estáis conscientes
durante este juego, en el que vais a perder -hizo un gesto de mofa y
ahí cortó la frase- ahora mi compañera os explicará en que
consiste, aunque debemos retirar a papá, Lucía se ha emocionado
demasiado rápido y no parece carburar bien.
Lucía se chupaba
los dedos llenos de sangre del padre mientras Rafa retiraba la silla
con el padre semi inconsciente. -Lucía, cariño, tira a este hombre
por las escaleras que la habitación es estrecha y aquí todos no
cabemos.
Lucía lo tiró
atado a la silla por las escaleras. Se oyó como se fracturaba varios
huesos mientras se le oía llorar a través de la mordaza.
-Bueno, ante todo,
disculpad mi carácter tan seco, no soy yo, es mi personaje. Debéis
comprenderlo. Bien, ahora Rafa y yo vamos a torturaros todo lo
salvajemente que se nos ocurra con estas herramientas -sacó un
arsenal bastante completo mientras Rafa sacaba una motosierra.
-No os preocupéis,
esto es para lo último. -añadió mientras se limpiaba el sudor de
la frente-
Amanda lanzó un
grito mudo. Lucía se acercó y le quitó la mordaza. -decías algo?
-Eres una puta loca,
sois unos putos locos -dijo mientras le lanzaba un escupitajo-
Lucía limpió las
babas de su cara y le propinó una bofetada que sonó con eco. Rafa
por su parte intentó separar a Lucía de su ira. -Estate quieta
cojones, ¿que pretendes? ¿Acabar sin tener material? -le reprochó
señalando a la cámara de vídeo que seguía con el piloto rojo
encendido-
-Vale, vale. Lo
siento. Se me ha ido de las manos, pero que sepas que por eso vas a
sufrir y mucho.
Se limpió el resto
de babas que le quedaban y prosiguió enfadada. -¨¿Sabéis lo que
son las snuffs movies? -dijo mientras miraba a rafa con ganas- pues
vais a ser los protagonistas de la nuestra -le lanzó a rafa un
cuchillo.
-Son torturas,
asesinatos reales grabados para que un determinado tipo de público
disfrute, que de eso nos encargamos los directores -se señaló y a
Lucía también- luego las subimos a una web y la gente puja por ver
las más violentas. La gente está muy enferma -añadió sonriendo-
A María Jesús se
le escapó una lágrima. Lucía se acercó y la acarició suavemente.
-Oh, no llores, si no te va a doler -dudó- ah si, si te va a doler
-dijo mientras se reía descaradamente-
Rafa levantó el
cuchillo en plan maestro de ceremonias y habló. -Bueno, señores,
señoras, después de la breve sinopsis, comencemos el rodaje.
Em-pe-za-re-mos por -vaciló a madre e hija- ti -señaló a la madre
que no cesaba en su llanto. Rafa se colocó una mascarilla y se puso
un traje desechable. -Lucía, cariño, alcánzame los alicates hazme
el favor. Lucía se los pasó y rafa movió los brazos como si
empezase a dirigir una orquesta. -Luces, cámara y...acción -repuso
con entusiasmo mientras María Jesús lloraba-
Rafa acercaba los
alicates a la boca de la madre mientras cantaba una canción infantil
y sonreía. Le metió los alicates dentro y la cabeza de la madre no
dejaba de moverse. Lucía sujetó su cabeza atizándole con la barra
de hierro. Rafa le arrancó la lengua sin remordimientos mientras la
mostraba a cámara como señal de trofeo. -Shhh, tranquila,
tranquila, si esto no ha hecho más que empezar, eso no es nada
cielo. Al terminar esa frase, las luces, junto con la tormenta
abandonaron el lugar.
-¿Y ahora que
cojones pasa? -dijo alterado- Tranquilízate, habrán saltado los
plomos por el temporal. -dijo Lucía en tono tranquilizador-
-Chicas, no podemos
continuar hasta que no esté aquí Lucía.
Lucía apoyó la
barra en la puerta del baño y se dirigió hacia las escaleras,
resbalándose con un líquido. -joder, te has meado, cerda. -dijo
mientras le daba una colleja a Amanda.
Bajó las escaleras
y va a los plomos.
Amanda, que se había
soltado, llegaba a la barra sin tener que levantarse, así que agarró
la barra y golpeó a Rafa con furia varias veces. Lucía al oír los
gritos subió corriendo y haciendo el gesto de coger la barra se dio
cuenta que allí no estaba. Las luces volvieron y lo primero que vio
Lucía fue a Amanda dirigiéndose a ella con cara de loca. Amanda la
golpeó y la dejó inconsciente. Bajó las escaleras en busca de su
padre, que se encontraba al final de la escalera. -papá, papá...
-dijo con pena- pero su madre no respondía. Le tomó el pulso y un
látigo sacudió su corazón. Su padre estaba muerto.
Rafa se despertaba
en un charco de sangre. Aturdido se levantó y vio a Lucía tirada.
Recuperó el sentido por un momento y cogió el cuchillo mientras
recordaba lo que había sucedido, y gritó.
-Esto no va a quedar
así Amandita. Ya puedes escapar porque si te pillo te reventaré
la cabeza con la barra de hierro que tienes en las manos y luego haré
que tu puta madre se coma sus tripas y su lengua. Nuestro público es
muy fiel, no podemos fallarles. -amenazó y se sentó dos minutos
para recuperar un poco de energía-
Amanda, al principio
se asustó y mientras oía la voz de Rafa se escondió, pero luego se
armó de valor y respondió. -Pues, cazador cazado amigo. Si tocas a
mi madre tu mierda de público verá la muerte de sus directores
preferidos -gritó con rabia-
Lucía se despertó
y se lanzó a por María Jesús. -¿Qué haces? Aún no podemos
matarla, tenemos a la hija pululando por ahí debajo.
-Déjame en paz, ya
tenemos material de sobra con protagonistas inesperados, así que
déjame matarla, lo merece -gritó la última frase-
Amanda aprovechó
para salir del refugio pero no iba sola, una tormenta que estalló de
repente la acompañaba.
-Está bien, pero
espera al menos unos minutos, sal a buscarla y yo la prepararé -dijo
a a Lucía mientras ella sentía sin hacer nada. Vamos, ve a por ella
-le gritó-
Amanda se metió
entre los hierbajos mojados y en una zancada se partió el tobillo.
Gritó con toda su alma, pero se silenció al darse cuenta que
alguien salía del refugio. Entre la oscuridad y la lluvia poco se
podía ver, pero por la forma de andar supo que se trataba de Lucía.
Amanda, se escondió
detrás del árbol principal que comenzaba el sendero hacia abajo y
espero a que Lucía pasara por allí.
-Vamos, Amandita,
sal que te pueda reventar el cráneo. -repuso rabiosa-
Lucía avanzó y
Amanda cada vez la notaba más cerca y sus latinos empezaban a
aumentar considerablemente. -¡Amanda! Sal de una jodida vez, no
tenemos toda la noche. En ese momento Amanda la increpó intentando
golpearla, pero Lucía la vio antes y se agachó esquivando el golpe,
pero esta le respondió propinándole un buen puñetazo. -¿Que
creías? Que no te alcanzaríamos, ¡¡¡zorrita!!! forcejearon y
Lucía le mordió en el cuello dejando una marca profunda.
Amanda alcanzó una
piedra e intentó machacarle la cabeza pero se le resbaló a causa de
la lluvia. Lucía se dio cuenta y le golpeó varias veces mas
rompiéndole la nariz. Amanda entró en un trance de histeria y bajó
las luces y sombras de la ruidosa lluvia le atizó unas cuantas
pedradas a Lucía, terminando con su vida en el acto y soltando un
grito como nunca había gritado, hasta llegó al refugio.
-¿Lo oyes? Tu hija
ahora mismo está muerta -rió macabramente- y falta lo mejor aún. A
tu hija, o perdona, al cadáver de tu hija le queda aún una sesión
de necrofilia por cubrir.
María Jesús se
abalanzó sobre Rafa golpeándole la cabeza. Rafa, que lo tenía más
fácil, buscó la cámara que todavía grababa, y la mató
golpeándola repetidas veces con ella, quedando un plano al más puro
estilo found footage.
Amanda intentando
bajar la montaña dolorida, se topó con un señor que subía allí.
-¿Qué ha pasado?
¿estás bien? -dijo muy sorprendido-
-Ayúdeme, ayúdenos.
Mis padres están ahí dentro secuestrados, tiene que ayudarnos, ¿me
oye? -gritó desesperada-
-Está bien, quédate
aquí, con la lluvia que cae no podrás andar mucho por estos montes.
El hombre se dirigió
hacia el refugio, encontrándose con una escena dantesca. Salió a
por Amanda y la entró en casa. Hizo recuento y dijo que había
cuatro cadáveres.
-No, pero eso no
puede ser, falta uno, falta ese hijo de puta que todo lo graba
-señaló histérica-
-cálmate por dios.
Todo saldrá bien. Al amanecer iré a pedir ayuda y todo saldrá
bien. Hazme caso.
-Falta él...estoy
segura que no ha muerto -recalcó-
Al amanecer un día
soleado esperaba fuera del refugio. El hombre le dijo que esperase
ahí mientras buscaba ayuda. No podía esperar mucho tiempo con un
tobillo roto y múltiples contusiones. Amanda no dejaba de pensar en
sus padres y no paraba de llorar pensando lo mucho que le había
cambiado la vida en apenas unas horas.
Por lo menos no corrió
la misma suerte que sus padres, ella vivía. Sus pensamientos fueron
interrumpidos por una conversación externa. Se recompuso y
permaneció atenta ante lo que podía ser la policía o un equipo de
rescate de montañeros. Los pasos se escuchaban cada vez más cerca y
su mente se relajaba más al pensar que recibiría ayuda. La puerta
se abrió y detrás de ella asomaba una cámara que grababa. No
entendía nada.
-Venga, acabemos el
plano secuencia que es el más largo que he hecho nunca -dijo Rafa
apareciendo de sorpresa, a lo que el acompañante y supuesta ayuda de
Amanda gritó. -Acción -con énfasis-
Amanda gritó
desesperada sabiendo que su vida no solo no iba a ser salvada por ese
hombre sino que iba a terminar en un rato plagado de dolor y
torturas.


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