viernes, 3 de junio de 2016

Amor

¿Como se da uno cuenta que está enamorado?

Supongo que la gente lo describiría con las famosas “mariposas” en el estómago. Para mi es mucho más, yo lo vivo muy intensamente.
 Es mi único pensamiento durante el día, a veces hasta lloro solo de pensar en la dulce sonrisa de su rostro. 
Cuando la toco, la acaricio... esos sentimientos hierven y hace que esté en un estado extraño, un trance consentido del que uno no quiere escaparse nunca. 
A día de hoy, la sigo abrazando muy fuerte, hasta el punto de romperle algún hueso. Todo el mundo sabe que tenemos el récord del mundo en querernos.

Me ha dejado. No me importa que no me dirija la palabra, ni que últimamente esté algo fría. Yo sé que estamos enamorados, de hecho yo sigo llevándole rosas cada noche. Me gustaría cumplir sus ilusiones, comprar sus sentimientos. Cada día me esfuerzo por que no se aleje, y eso haré durante el resto de mi vida.

No se me entenderá, me criticarán, pero ya se sabe, lo que digan los demás está demás.
Hace dos semanas me reencontré con ella. Ahí estaba, tan guapa, tan luminosa, con esa tez blanquecina. Parecía que quería gritar a la vida, pero no le salía una palabra.


Ahora mismo sigo abrazado a ella en nuestra casita del campo.
Es febrero y hace mucho frío. Me mira fijamente. Estamos tumbados muy a gusto. Ella ni parpadea, sigue en silencio. 
Hace dos semanas me negaba a dejar de verla. Me negaba a no probar nunca más esos labios. Me negaba a no sentir su respiración en mi cuello. 

Por eso la desenterré, para que no estuviese en silencio nunca más. Por eso es mejor pensar que mientras dure, que sea eterno.

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